
Las noticias se suceden acerca de los
fichajes o los que pueden estar al caer desde Europa. Sin embargo, el epicentro único es Madrid. Desde la segunda asunción de Florentino
Pérez, parece haberse iniciado una segunda etapa "galáctica", aunque existen diferencias entre el momento en el cuál se hizo cargo de la presidencia en su primera oportunidad y esta segunda.
En aquel momento en que asumió como Presidente del club nombrado por la
FIFA como el mejor del Siglo
XX, esto es a mediados de 2000, la entidad merengue estaba en un momento de
revitalización a nivel deportivo. Luego de décadas sin logros a nivel continental, Lorenzo
Sanz pudo llevar al club a dos títulos de
Champions en 1998 y 2000, a pesar de que el nivel futbolístico (sobre todo en la primera conquista) no era óptimo.
Sanz había asumido luego del paso de Ramón
Mendoza quien signó su período por la famosa "Quinta del Buitre" (equipo que estaba dotado de Emilio
Butragueño,
Michel y
Hugo Sánchez entre otros)
exitosísimo a nivel doméstico pero deficiente en la Copa Europea. El sucesor de
Mendoza vio facilitada su tarea debido a que el auge del
Dream Team de
Johan Cruyff ya había tenido su pico de rendimiento. Fue en ese marco que comenzó la reconstrucción
postmoderna del Real Madrid. La elevada deuda del club comenzó a escalar, de todas formas, los
fichajes no cesaron en ningún momento. Los símbolos de la primera
Champions obtenida luego de 32 años fueron
Pedraj Mijatovic y
Davor Suker, dos foráneos provenientes de los convulsionados
Balcanes.

De todas formas, en este marco donde tanto
madridistas como
blaugranas parecían perder sus identidades (uno como elemento simbólico del Estado Español, el otro de la resistencia catalana) apareció un jugador como Raúl, el encargado de ser el heredero de aquel legado tan propio del Real Madrid. La segunda
Champions no fue suficiente para perpetuar a
Sanz y arribó un miembro de la oligarquía constructora que se vio sumamente favorecido con la reconstrucción post
franquista, con la apertura de España al continente. Con una billetera amplia, dispuesto a todo, no se quedó en pequeñeces y fue por uno de los pocos elementos "
catalanizados" que tenía el Barcelona: Luis
Figo. La jugada fue redonda, pues no sólo el portugués llegó con una Liga bajo el brazo (a pesar de que su rendimiento nunca fue similar al que mostró en el
Barça), sino que además ése fue un símbolo más de la crisis
culé (crisis que incluye el período de
Louis Van
Gaal a pesar de sus logros).
Al año siguiente, la llegada de
Zinedine Yazid Zidane y la novena
Orejona, y más tarde
Ronaldo llegó cargado de goles para obtener otra Liga más. No era un club galáctico, pero sí ganador a la llegada de
Pérez. Sin embargo, la diferencia la marcó en que rumbeó al club hacia el espacio del
marketing, apartado en el cual el
Manchester United había sido pionero. Sin embargo, esa política comenzó a hacer agua en el 2003. Se decidió no renovar los contratos de Fernando Hierro (otro de los
poratdores de la identidad blanca) y a Vicente del Bosque (actual
DT de España y con el cual el equipo había
llegfado a rendir de muy buena manera). Se optó por Carlos
Queiroz, ayudante de campo de
Alex Ferguson en Inglaterra, y sindicado como el que "realmente sabe". Además,
Claude Makelele no renovó su contrato debido a la baja oferta que el Real Madrid le realizó, al mismo tiempo que se pagaba una millonada para la
marketinera llegada de David
Beckham, innecesario en ese tiempo dentro de la cancha (pues esas funciones las tenía cubiertas con el batallador francés) pero muy útil para las arcas del club. La eliminación en cuartos de final de
Champions ante el
Monaco (en una serie increíble) y la pérdida de la Liga a manos del Valencia fueron las primeras muestras de que la política de
"Zidanes y Pavones" era errónea.
Tres años sin ninguna celebración sacaron por la puerta de atrás a
Pérez y todo su equipo. La llegada de Ramón Calderón no soluciono el asunto de fondo, y a pesar de evitar contrataciones grandilocuentes, hubo mucho más de improvisación que de proyecto en su gestión. De todas formas, obtuvo dos Ligas que no serán muy recordadas debido al paupérrimo nivel del cuadro madrileño. Además, mientras que el Madrid se hundía, el
Barça tuvo su
refundación de la mano de
Joan Laporta, los
culés volvieron a ser "mes que un club".

En esta oportunidad, Florentino
Pérez llegó a un club perdedor, y que encima tiene enfrente al ciclo más exitoso en la historia del fútbol español ya que nunca se había alcanzado el famoso
triplete, además del lujoso estilo que acompañó la gesta
blaugrana.
Neesitaba su
llegda un
shock, dar un golpe en el mercado, aunque todo esto parece excesivo. ¿Puede afrontar el club semejantes erogaciones? ¿Es el Real Madrid un caso excepcional a la crisis financiera?
Más allá de la repugnancia que puede generar la cifra
gastaca entre los
fichajes de
Ronaldo y
Kaká, y del gusto que también produce la sociedad entre grandes jugadores, esas dudas no son sólo de los aficionados y periodistas, sino también de dirigentes de otros clubes. No es posible que un club se endeude con tal de evitar el éxito rival, es un
doping no sancionado que desvirtúa una competencia. Ni que hablar si arriba David Villa -casi hecho según la prensa española-,
Frank Ribery, David Silva y
Xabi Alonso.
No se discute el hecho de que
puedan lograr un buen rendimiento dentro del campo (poca cosa le dejaron a
Maneul Pellegrini, controlar un vestuario que a priori paree sobrepasarlo). De hecho, la base es ya de
elite (
Ruud Van
Nistelrooy,
Sertgio Ramos,
Iker Casillas,
Arjen Robben,
Gonzalo Higuaín y
Wesley Sneijder entre otros) pero suena a alocado y
atemporal.